Definición de un beso

Por qué un beso es algo tan poderoso era una idea que inquietaba la mente de David desde el momento mismo en que cobró consciencia de que estos existían. Una vida entera más tarde era un tema que le seguía intrigando mucho y dedicaba grandes partes de su tiempo libre a pensar e investigar sobre ello. Era justamente la curiosidad sobre los temas de la humanidad lo que lo llevaron a hacer una carrera en antropología y convertirse en un aclamado doctor y profesor con apenas 40 años.

Su primer beso había sido algo incómodo, con una vecina haca la cual no sentía ninguna atracción, apurado para que sus padres no los descubrieran en el acto. La experiencia había dejado a David sintiéndose frío e insatisfecho, preguntándose porque todos sus amigos de colegio le daban tanta importancia a algo tan desagradable.   

La Real Academia Española define la palabra Beso con «Acción y efecto de besar». Para David eso era lo mismo que decir nada. Debajo del término Besar, nos encontramos con la definición de «Tocar u oprimir con un movimiento de labios a alguien o algo como expresión de amor, deseo o reverencia, o como saludo».

Esa segunda definición tampoco le explicaba gran cosa a David. Él sabía que había que ir mucho más allá de eso. Debido a su apretada agenda laboral aquel era un tema al que solo le dedicaba su tiempo libre. En ese momento estaba llevando a cabo una investigación para la universidad en la que trabajaba que no tenía nada que ver con eso y debía encontrar un asistente.

Sentado en su pequeño despacho poblado de libros entrevistaba a los potenciales candidatos. Su pelo castaño largo, su barba crecida y lentes rectangulares le aportaban algo de estilo de doctor, que sino por su aspecto juvenil nadie creería. Era apenas unos años mayor que los candidatos a quienes entrevistaba, pero su experiencia era muy amplia y tenía mucho que aportar, razón por la cual la cantidad de estudiantes interesados en el puesto eran muchos.

Con el pasar de los años su experiencia besando a personas no había mejorado y nunca había sentido el abanico de sensaciones que sus amigos explicaban. Así que a pesar de que el tema de su investigación actual no tenía nada que ver con los besos, para David era tan vital aquel asunto que no podía resistir la tentación de entre las preguntas que les hacía a todos los candidatos incluir, ¿qué es un beso?

Como respuesta obtuvo explicaciones física, que era un tema de oxitócina y placer físico. Una poética, aludiendo a que eran la puerta a un universo paralelo, la conexión infinita con la persona que se besaba. Hasta la más simple y básica explicación de que la contracción de los músculos conectados a las terminaciones envía impulsos placenteros al resto del cuerpo. 

Estas definiciones no aportaban nada al doctor, él quería algo más. Una razón que le explicara por qué los besos eran algo tan adictivo para algunas personas. Para David nunca había sido así. Había besado a numerosas mujeres en su vida y los besos jamás le habían generado lo que hacían en otra gente. Se había llegado a preguntar a si era porque debía besar hombres, pero había comprobado que no era por eso.

Las series de entrevistas no le habían dado ninguna definición del beso que lo dejara satisfecho. En la reunión número 26 el doctor se empezaba a cuestionar si tenía sentido seguir haciendo aquella pregunta a las personas que veía en su despacho. La candidata que estaba frente a él en aquel momento era una ex alumna suya llamada Mónica. La conocía hacía unos cuantos años. Había cursado más de una materia con él, había asistido a varias de sus charlas e incluso coincidieron en algún evento más casual. Las pocas veces que había hablado con ella, le había parecido una mujer muy inteligente, divertida y sin lugar a dudas a él le parecía muy atractiva.

Por un momento casi ni le hace la pregunta. Mónica se veía muy seria, un poco nerviosa, lo normal en alguien que aspira a un puesto de trabajo. Tenía una sonrisa tan cálida y su conversación era tan agradaba, que finalmente David no pudo resistir la tentación y, cuando ella pensó que la entrevista había terminado se lo soltó: ¿Qué es un beso?

Su joven ex alumna sonrió de una forma enigmática, como si hubiera estado esperando esa pregunta, y se puso de pie. Con decisión se colocó junto a David y lo hizo girar, quedando enfrentado con ella. Mónica le explicó que en verdad no estaba allí para el puesto de trabajo, que en verdad solo había ido para contestar la pregunta. Le dijo que un beso no es algo que se pueda explicar con palabras, que es algo que debe sentirse en el momento y que si el acto no le genera nada, no hay nada que las frases ni las palabras puedan hacer para solucionarlo.

Acto seguido Mónica acercó su cuerpo al de David y le dio un beso. En un primer momento fue un gesto suave, un roce casi imperceptible de los labios que agarró al doctor por sorpresa. David decidió dejarse llevar por la situación y sintió que ella presionaba su rostro sobre el de él con más firmeza y ambas bocas se fundieron en una. Los labios se separaron y dieron lugar a la lengua y a los dientes, que colaboraron en que aquel se convirtiera en el beso más intenso y apasionado que nadie le había dado a David jamás.

Después de unos instantes, para los cuales no existía referencia temporal, podrían haber sido segundos, minutos, años, David jamás podría definirlo, ella se separó de él y abandonó el despacho sin decir nada. El profesor dejó escapar un largo suspiro y se preguntó cuánto tiempo había estado conteniendo el aliento. Había sido un beso que no necesitaba más definición o explicación. Quizás todo lo que había estado buscando este tiempo era solo la persona correcta que lo besara.

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